20 may 2021

Orientación en montaña: Aspectos básicos (II)

 En el anterior post vimos el punto 1 de la orientación en montaña: Saber donde estoy. Ahora vamos a hablar un poco sobre el punto 2: Saber hacia donde debo dirigirme para avanzar hacia mi objetivo.

2) Saber hacia donde tengo que ir para avanzar hacia mi objetivo

No siempre que uno sale a la montaña tiene claro hacia donde ir. Puede salir para dar una vuelta sin rumbo fijo, porque hace buen día, a hacer un poco de ejercicio, sin planificar. Esto es algo bastante normal y saludable.

Pero si uno pretende hacer una ruta, de varias horas (o días), por sitios un poco complicados, por caminos no muy bien conocidos, etc, etc.. si que es recomendable que antes de salir se plantee un itinerario: un sitio desde donde salir, un lugar a donde llegar y algunos puntos por los que tiene que pasar (aunque luego -sobre la marcha- los pueda cambiar). Si no hiciéramos eso no sabríamos lo larga y dura que es la excursión, si necesitamos más ropa o menos, lo mismo con el agua, la comida, si podremos aguantar la ruta por el nivel de exigencia (o si es demasiado "blanda"...). Por tanto: vamos a poner que hemos planificado una ruta y hemos decidido al menos tres cosas:

- De donde salimos
- A donde queremos llegar (si la ruta es circular este punto coincidirá con el de partida)
- Varios puntos por los que vamos a pasar.

Pues bien, forma parte del concepto de Orientación en Montaña, que una vez conocida mi situación en el mapa pueda tomar decisiones adecuadas sobre ir aproximándome hacia los puntos de paso que he planificado (es decir: me planteo una "estrategia" de aproximación). Esta "aproximación" no tiene que ser necesariamente por caminos o sendas: puede ser campo a través, en línea recta, dando rodeos, salvando obstáculos, lo que sea: lo importante es que yo sepa donde estoy y hacia donde me estoy dirigiendo (y poder ir corrigiendo los desvíos si se producen)

Cuando uno planifica una ruta, a veces no tiene más remedio que trazar tramos "fuera de camino" para salvar una larga distancia o para pasar por un accidente geográfico interesante (una cueva, un pico, una fuente curiosa...). Es importante que uno sepa que existen esos tramos, dónde están y con qué dificultades puede uno encontrarse (las famosas "sorpresas"): puede que haya una valla, un cortado, un rio caudaloso, un puente roto, un árbol caído, una vegetación muy espesa, una tribu de caníbales,... quién sabe lo que nos espera 'fuera del camino': ¡Sorpresa! (a menudo resulta ser lo más interesante del recorrido 😀... así somos las personas!)

Pues bien, en todo momento uno tiene que saber hacia donde "tirar". Si no lo sabe, podríamos decir que está "desorientado". Y es necesario tomarse el tiempo par aclarar este tema: ¿Y ahora hacia donde voy? ¡Por donde demonios sigue esto...!

Métodos para saber hacia donde ir:

- Con un mapa físico o en papel: Primero: situarte en el mapa. Segundo: identificar el siguiente objetivo o lugar de paso. Tercero: estudiar el mapa y explorar el terreno visualmente, analizando posibilidades de acercamiento: ¿Hay una senda o camino? ¿Hay obstáculos? ¿Hay zonas inciertas? Puede que haya que enviar a alguien a explorar la zona y que nos diga si por allí se puede pasar, o hacia donde se dirige una senda que no consta en el mapa.... Esto se hace a menudo. Con esta información al final trazamos una estrategia de desplazamiento o Plan. Por ejemplo:
 "Primero tomaremos este sendero durante unos 200 metros. Luego, en la primera curva tenemos que abandonarlo y dirigirnos en dirección NE unos 100 m hasta llegar al río. Quizá haya maleza y mosquitos: nos pondremos manga larga y pantalones largos. Allí remontaremos el rio por la ribera derecha "como se pueda", porque a 50 metros hay un puente. Si el puente está en condiciones lo cruzaremos. En caso negativo: miraremos si se puede pasar de otra forma. Si tampoco se puede: nos quitamos los zapatos y cruzamos. Al otro lado sale un camino que nos lleva ladera arriba hasta un colladito donde nos reuniremos. Desde allí ya divisaremos el pico, nos dirigiremos a él poco a poco, estará muy empinado, cada uno a su ritmo,.... etc.. etc..."

 - Con una mapa digital: se supone que tienes un dispositivo electrónico (móvil o navegador por Satélite) con un programa que te permite cargar una ruta con sus puntos de track, y un mapa topográfico con los distintos tipos de elementos geográficos (diferentes según el tipo de mapa que se escoja). El dispositivo, muy probablemente -y de forma automática-, ya te situará en el mapa. Ahora toca ponerse a andar: esto es la parte física (en la pantalla todo es "muy bonito"), en la que uno se cansa, suda, se pincha, se puede resbalar, le entra vértigo, se le sale el corazón por la garganta, le dan los mil calores y de vez en cuando piensa "quién me habrá dicho a mi que me meta en estos líos". Pues bien, la decisión de hacia donde y por donde ir es igual de importante que cuando vamos con mapa de papel. Hay que afinar un poco-bastante, si no queremos estar yendo y viniendo de aquí para allá, por caminos y direcciones equivocadas... van pasando las horas, cada vez estamos más cansados, hace más calor, nos queda menos agua y la gente comienza a desesperarse!

La técnica es casi igual, salvo en la necesidad de "Orientar el Mapa al Norte": aquí podemos pedirle al dispositivo GPS que oriente el mapa por nosotros: le podemos indicar que oriente el mapa al Norte (como lo hacemos en papel), pero también le podemos decir que oriente el mapa en la dirección a la que nos debemos dirigir (Indicar en el menú de Configuración: "Dirección Arriba"). Esto facilita las cosas, porque en el mapa se representa justo lo que tenemos delante cuando levantamos la vista: si hay un pico, este será el que vemos en el mapa en la misma dirección que miramos. Si hay una senda, esa es la que tenemos que coger ("en principio", claro). Pero seguimos con las mismas dudas sobre los accidentes geográficos, vegetación, ríos y árboles caídos. Por tanto, cuando no está clara la cosa: toca enviar a un emisario a explorar y que nos diga como está el asunto. A lo mejor decidimos replantear el itinerario porque por ahí no se puede pasar.

Cuando seguimos una ruta con un dispositivo digital que está mirando constantemente la señal GPS (en realidad lo hace cada varios segundos y "acepta" como válidas solo las posiciones cuya precisión alcanza al menos un mínimo: unos 40-50 metros de imprecisión como máximo. Si le ponemos a "10m" veríamos que la mayor parte del tiempo no nos está marcando "nada": se queda como bloqueado. Y es que por el monte, la precisión del GPS es como los pimientos del padrón: "unos pican y otras non" (o sea, que fallan a menudo)

Con cierta frecuencia podemos observar que el indicador de posición en la pantalla está "congelado". Esto suele ser porque el GPS no capta señal fiable desde hace varios segundos (a veces minutos) y, por lo tanto, no se mueve (no está aceptando las posiciones que le indica el satélite). No hay que desesperarse: se trata de saber que eso pasa y es normal* , y que si andas un poquito o sales de debajo de los árboles o de la cueva donde te encuentras, esto se va a solucionar en unos segundos y ya vas a poder tener una idea clara de donde estás y hacia donde ir.

*(y ahí es donde nos salva el Altímetro barométrico! que comentamos en el post anterior)

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Por último un consejo: estar bien orientado en montañismo es -probablemente- la mejor medida de seguridad. No fiemos la suerte a una sola carta: además del dispositivo GPS y de haberse bajado la ruta, tenemos que ser precavidos. Varias cosas a tener en cuenta:

1- Estudiad la ruta antes de salir: ¡No os fieis al 100% del "Guía" o del planificador! Puede haberse equivocado. Familiarizaos con el recorrido, los puntos de paso, los accidentes geográficos más destacables. Informaos de cómo está ese camino, si hay que llevar cuerdas de seguridad, si hay vías ferratas, si hay crestas afiladas o si hay que saber manejar una canoa. ... quién sabe en el lío que os vais a meter!

2- Aprended a utilizar y llevad métodos alternativos de orientación: el dispositivo puede estropearse y dejar de funcionar, se puede caer al río o por el precipicio, se puede quedar sin batería o el frío extremo puede hacer que no funcione (¡eso pasa!). En ese momento, alguien debe poder decir "tranquilos voy a sacar la brújula y el mapa... y nos orientamos en modo manual" ¡Como toda la Vida! 

Ala, a practicar. Otro día hablaremos de cómo seguir una ruta con el GPS y como grabar nuestro recorrido en un Track.

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